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Laudatio a cargo del Dr. Ángel Pérez Gómez, en el Acto de investidura de José Gimeno Sacristán en la UMA

Fecha de creación

19 de Septiembre de 2011

Acto de investidura como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Málaga del Profesor José Gimeno Sacristán, 

Málaga, 9 de noviembre de 2010,
Excma y Magnifica Srª. Rectora, Dignísimas autoridades, componentes de la comunidad universitaria, familiares, señoras y señores.

Sin duda comprenderán ustedes la intensa emoción y la profunda satisfacción que me produce actuar como padrino en este acto de investidura del Profesor José Gimeno Sacristán como Doctor honoris causa de nuestra universidad si les digo que hemos compartido ilusiones, proyectos, experiencias, frustraciones y alegrías personales y profesionales a lo largo de mas de 35 años, y ha colaborado de forma ininterrumpida en los cursos de doctorado de nuestra facultad en los últimos 20 años.

Quisiera agradecer en primer lugar al profesor Miguel López Melero la iniciativa de poner en marcha este proceso, al Departamento de Didáctica y Organización Escolar, a la junta de Facultad de Ciencias de la Educación, al Consejo de Gobierno y al Claustro de la Universidad por haber aprobado esta propuesta, que supone un reconocimiento de una excelente trayectoria personal y profesional y a la vez un homenaje a la docencia, a la educación y a la investigación pedagógica.

José Gimeno Sacristán nació en 1947, época de hambre, miedo, heridas abiertas y miseria intelectual en la España de la postguerra. Nació en la Vilueña, un pequeño pueblo de campesinos de Zaragoza. La vida lenta de ciclos previsibles, los sabañones en invierno, la organización del tiempo en función de las tareas del campo, las campanas de la iglesia, el sonido de la fragua, los colores del campo y el olor a tierra mojada…, la cantinela de la tabla de multiplicar, el polvo de la tiza, la regla como instrumento punitivo, la enciclopedia Álvarez, la figura respetable del maestro, la leche en polvo y la mantequilla americana en las escuelas, la entrañable vida familiar en un entorno abierto a la naturaleza y cerrado a la cultura rodearon su infancia.

En Teruel cursa el bachillerato y en Zaragoza la diplomatura en magisterio y los años comunes de Filosofía y Letras. Pasados los mediados de los años 60 llega a la Universidad Complutense de Madrid a cursar los años de especialidad en Pedagogía, un territorio intelectual particularmente devastado por la mediocridad, una extraña mezcla de oscurantismo escolástico y doctrinario con un modo simple y mecánico de concebir la investigación pedagógica.

En 1974 inicia su carrera como profesor universitario, en 1975 adquiere el titulo de Doctor en Pedagogía por la Universidad Complutense, y en 1978 consigue por sorpresa, por no ser el candidato del “establisment”, la plaza de profesor agregado en la Universidad de Salamanca donde, ha de asumir por un año el cargo de Decano. Solamente tres años después accede a la Cátedra de Didáctica en la Universidad de Valencia, siendo el Catedrático más joven de su especialidad en España. La vida se acelera y el horizonte se expande.

Desde bien temprano ha ejercido una marcada influencia en el pensamiento pedagógico español, primero por la relevancia científica de sus aportaciones, segundo por la oportunidad del momento y tercero por el compromiso con el devenir cotidiano.

Para no ponerlo todo perdido de palabras que no dicen, como sugiere el profesor Gabilondo, voy a hacer un esfuerzo supremo de concisión seleccionando tres aspectos que a mi entender definen la extraordinaria relevancia intelectual del profesor Gimeno:

En primer lugar, su esfuerzo incansable por modernizar la cultura pedagógica española, abrir las preocupaciones, los interrogantes, los conceptos y las propuestas pedagógicas a las nuevas y plurales corrientes que impulsaban la pedagogía fuera de nuestras fronteras. Suponía un reto tan necesario como inconcebible en aquel desierto intelectual en la pedagogía de los años setenta, donde en el panorama académico español no podía encontrarse ningún referente de prestigio internacional. Autores, propuestas, debates y corrientes pedagógicas contemporáneas aparecen en nuestro raquítico panorama pedagógico de la mano de sus densos y novedosos escritos. A esta época corresponden varias publicaciones entre las que cabe destacar:

- Una Escuela para nuestro tiempo. Valencia. Fernando Torres. (l976)

- Teoría de la enseñanza y desarrollo del curriculum. Madrid. Anaya. (1981)

- La pedagogía por objetivos: Obsesión por la eficiencia. Madrid. Morata. (1982)

- La enseñanza: su teoría y su práctica (en colaboración). Madrid. Akal. (1982)

En segundo lugar, su compromiso intenso y permanente con la política educativa de nuestro convulso país. Gimeno Sacristán afronta este compromiso desde la batalla de las ideas en el territorio académico y profesional, mediante su esfuerzo por influir en la opinión publica, en los medios de comunicación de masas en la medida que se lo permiten, y por medio de su colaboración con las autoridades de las diferentes administraciones que plantean políticas de innovación, justicia social y progreso. Múltiples son los ejemplos de este incansable compromiso entre los que podemos destacar su colaboración como Consejero Técnico primero y Asesor Ejecutivo después con José Mª Maravall, ministro de educación del primer gobierno socialista de la democracia. Desde 1983 hasta 1988, en muy diferente medida y con desigual grado de influencia participó en las principales leyes que han rotulado el devenir de la educación española de los últimos 30 años: La LODE, la LRU y sobre todo la LOGSE. En el mismo sentido puede considerarse su colaboración con Administraciones autonómicas, en la década de los 90 y de los 2000, en Especial en la elaboración de la LEA en Andalucía y de la Ley de Educación de Cantabria.

Mención especial merece su participación en el primer intento de lo que podríamos llamar “minipacto” educativo en el que un grupo de expertos nombrados por el Ministerio de Educación con los sindicatos representativos de todo el espectro ideológico y político del profesorado consiguen llegar, después de un largo y tormentoso proceso de más de un año de debates y trabajo, a un documento consensuado sobre el espinoso problema de la carrera docente en 1986.

Ha participado activamente en múltiples comisiones de expertos del más acto nivel, como la CNEAI, La AGAE, el Consejo Escolar de Estado, los consejos asesores de revistas nacionales e internacionales de prestigio.

En tercer lugar, su proyección intelectual y académica en el ámbito Español y latinoamericano.

Creo poder afirmar sin riesgo que el profesor Gimeno Sacristán es uno de los autores en lengua castellana sobre Pedagogía y Ciencias de la educación más influyente de las dos últimas décadas del siglo XX y de lo que llevamos del siglo XXI. No conozco ninguna Universidad española o latinoamericana donde no se conozcan y trabajen sus textos, ideas y propuestas pedagógicas, ampliamente desarrolladas en sus innumerables y relevantes publicaciones e informes de investigaciones.

Mas de 20 libros y más de 100 artículos y capítulos de libros representan su extensa y relevante contribución intelectual en el ámbito académico de las Ciencias de la Educación. Dos de sus libros: La pedagogía por Objetivos. Obsesión por la eficiencia, de 1982 y Comprender y transformar la enseñanza (en colaboración) de 1994 han alcanzado ya la duodécima edición, reto difícil para publicaciones académicas, no de divulgación, nutridas por la reflexión, las revisiones teóricas más actualizadas y por los resultados de la investigación más rigurosa.

Especial mención merece en este apartado la singularísima significación que el pensamiento y la figura intelectual del profesor Gimeno tiene en el ámbito académico, docente y político de la educación en Latinoamérica. Cómo el mismo afirma en una entrevista reciente vive su proyección en America Latina como una modesta y agradecida compensación de la ayuda intelectual y vital que nuestros docentes e intelectuales recibieron de aquellos países en la época del exilio. El profesor Gimeno Sacristan es recibido por el mundo académico y por el mundo docente latonoamericano como una figura excepcional que habla y escribe con honestidad, claridad crítica, profundidad académica, apertura, libertad y cariño solidario, cuya palabra denuncia situaciones, analiza problemas y abre horizontes a su compleja vida profesional.

En el capitulo de premios y condecoraciones merece destacar.

-Premio extraordinario de fin de carrera.

-Primer premio nacional a la investigación educativa en tres ocasiones distintas.

- Encomienda de Alfonso X El Sabio al mérito educativo, concedida por el Ministerio de Educación.

-Medalla de oro al mérito educativo por la Comunidad Autónoma de Aragón.

Puede decirse que el profesor Gimeno es un sujeto poco convencional y reacio al encasillamiento, adusto en la apariencia y socarrón y entrañable en su trato cercano; un intelectual abierto, libre y comprometido, abierto a lo nuevo y seducido por el poso de lo viejo, alérgico a las modas y distanciado de los fáciles arrebatos y de las corrientes ingenuas, libre y comprometido porque se manifiesta interesado por todo y a la vez distanciado de todo, un ilustrado del pensamiento pedagógico, que sabe navegar con dignidad en las turbulencias de la postmodernidad, de la mano de los instrumentos críticos de la modernidad. Ha dotado al discurso pedagógico en nuestro contexto de la coherencia, rigor, crédito y atractivo del que carecía hace unas décadas, ha ayudado a construir un relato comprensible y potente, de modernidad, compromiso social, rigor intelectual, sensibilidad humana y apertura de horizontes.

Podríamos continuar sine hora esbozando méritos y méritos de la intensa y extensa vida académica del profesor Gimeno, pero fiel al sabio consejo de no acumular indistintamente sino preferir, elijo la palabra gracias. Gracias profesor Gimeno Sacristan por haber dedicado toda su vida a buscar el sentido de las cosas, criticar los despropósitos y abrir nuevos caminos al pensamiento pedagógico y a la políticas educativas que se proponen construir un mundo más habitable y más justo.

Bienvenido querido amigo, ilustre compañero y maestro, a esta tu casa para continuar esta apasionante, a veces pesada y penosa y siempre interminable tarea, que como los trabajos de Sísifo, se redime en su propio quehacer: recrear y difundir el amor por el saber, el amor por la educación y el amor por la humanidad.

Concluye aquí esta laudatio. En virtud de los muchos y relevantes méritos a que he aludido, Magfca y Excma señora Rectora, es para mi un enorme honor y una inmensa satisfacción solicitar que se confiera al profesor Gimeno Sacristán el supremo grado de doctor honoris causa de nuestra universidad.


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