Ediciones Morata

Su cesta de la compra esta vacía

Juan Luis Linares habla del libro Adolescentes en el siglo XXI

Fecha de creación

02 de Noviembre de 2011


El pasado miércoles 26 tuvo lugar la presentación del libro Adolescentes en el siglo XXI, la persona encargada de hacerlo fue Juan Luis Linares. Hemos considerado interesante compartir sus palabras para todas aquellas personas que no pudieron asistir.

Quiero empezar felicitándolos a los dos: al compilador y a los editores.Los que hemos compilado libros sabemos el trabajo que dan. En mi opinión, más que escribirlos enteros. Sólo Roberto podía conseguir coordinar a 47 autores, elaborando 30 capítulos, algunos de ellos en versión original en portugués, inglés y francés. Y llegar con el resultado a tiempo de distribuirlo varias semanas antes y, por supuesto, de presentarlo hoy aquí.Y a Editorial Morata le cabe el mérito de haber asumido ese proyecto (que a otros les podría haber parecido una locura), confiando plenamente en él y haciéndolo posible.
El resultado de la confluencia de esas dos singularidades es la obra monumental, enciclopédica, que tengo el honor de presentar.

 

Me resisto a hacer una descripción del contenido, porque Roberto la hace en la introducción.Haré, en cambio, una reflexión personal sobre el adolescente que, en definitiva, se interna por los vericuetos de este libro, coincidiendo ampliamente con sus principales propuestas.La adolescencia es una etapa decisiva en la construcción de la identidad. Digamos de forma un tanto rotunda que el material identitario acumulado durante la infancia, procedente especialmente de la familia de origen, se contrasta con nuevos sistemas de pertenencia extrafamiliares y se reorganiza definitivamente para conformar la identidad adulta.En ese troquel identitario extrafamiliar residen algunos de los elementos más conflictivos, potenciales generadores de desencuentros intergeneracionales. “Éste no es nuestro niño, nos lo han cambiado”. “No lo reconocemos como propio”. Son expresiones textuales de padres desconcertados y confusos ante la metamorfosis que les toca presenciar.
Pero no todos los motivos de discordia proceden de fuera de la familia, puesto que el bagaje relacional recibido de ésta, es también origen de reacciones capaces de provocar desarrollos altamente conflictivos. El niño desconfirmado va a convertirse en un adolescente desconectado, quizás prepsicótico. El niño hiperexigido y descalificado va a producir un adolescente triste, puede que depresivo. El niño rechazado devendrá fácilmente un adolescente rabioso y provocador. Son estos últimos, sobre todo, los dan pie a las situaciones que he abordado en uno de mis últimos artículos: “Adolescentes que no gustan a sus padres.”Porque la construcción de la identidad es tan importante en la adolescencia, la primera parte del libro se dedica de forma más o menos explícita a ella: “La búsqueda del adulto por parte del adolescente”. Y porque tan delicado proceso es fácil que naufrague o, al menos, que embarranque, otras dos partes se dedican a “adolescencias complicadas” y “adolescencias embarulladas”.Hay otras tres partes consagradas a temas más específicos, pero de gran actualidad: “Adolescencia e Internet”, “El adolescente emigrante” y “Adolescencia y violencia”. Este último con la singular importancia de la violencia filio-parental, de la que todos sabemos que Roberto Pereira es nuestro máximo especialista.Y, por último, no podía faltar la séptima parte: “La intervención terapéutica con los adolescentes y sus familias”. Que, al fin y al cabo, a eso es a lo que nos dedicamos. Quiero destacar la especial complejidad del abordaje de los adolescentes en el marco de la terapia familiar, que el libro recoge con exquisita riqueza de matices. En mi opinión, se trata del contexto en el que mejor se cumple el principio de la imperiosa necesidad de establecer una sólida alianza terapéutica con el miembro del sistema en posición complementaria inferior (obviamente, el adolescente), pero consensuada con y autorizada por los miembros en posición complementaria superior (generalmente los padres). Algo parecido a los carteles que nos encontramos en las carreteras en obras: “perdonen las molestias, trabajamos para ustedes.”  O bien: “autorícenme a aliarme con su hijo. Puedo asegurarles que no me lo voy a quedar y que, en cambio, si las cosas van bien, ustedes serán los primeros beneficiarios.”Y me voy a detener aquí, invitándolos a adquirir y leer el libro objeto de esta presentación.
¡Pasen, señores y señoras, compren lean y disfruten! No se trata de la mujer barbuda, ni del perro de dos cabezas, ni del hombre más alto del mundo, Sino de “Adolescentes en el siglo XXI. Entre impotencia, resiliencia y poder”. Un libro excepcional. 

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