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¿Cómo promover el placer de leer desde la escuela, desde casa o desde el aula?

Fecha de creación

30 de Octubre de 2013

Michael Lockwood cuenta en su libro Promover el placer de leer en la Escuela Primaria que cuando le pregunta en sus entrevistas a coordinadores y coordinadoras ¿Qué sería lo primero que recomendarían hacer a una escuela con el fin de desarrollar una cultura satisfactoria de lectura por placer?

Éstos se mostraban de acuerdo en los elementos que había que desarrollar y los objetivos que había que alcanzar para conseguir que los niños adoptaran actitudes positivas hacia la lectura.

En concreto disentían sobre el orden en el que empezar: si con la escuela en su totalidad, con los padres o directamente en la clase.

Promover el placer de leer en Educación primaria, libro de Michael Lockwood

Empezar por la escuela en su totalidad

“Una de las primeras iniciativas consistiría en formar al profesorado, tanto en la escuela como en centros de excelencia, para presentar a los maestros y profesores y a los ayudantes de enseñanza las técnicas y estrategias para mejorar las actitudes de los niños hacia la lectura. Se llevaría a cabo después una evaluación completa del papel de la biblioteca escolar y de las bibliotecas de aula para hacerlas más visibles en la promoción de la lectura como entretenimiento”.

Empezar por los padres

“Para conseguir la cooperación de los padres, hacen falta propuestas claras y
realistas desde el primer momento para implicarlos todo lo posible en la planificación de iniciativas de promoción de la lectura, haciendo especial hincapié en atraer a los padres y a los tutores mediante oportunidades y actividades adecuadas”.

Empezar por su misma clase (…)

“Un maestro aconsejaba: ‘Empiece siempre en un nivel bajo; asegúrese de que su clase disfruta con la lectura; hágase con una buena cantidad de libros de calidad y hable de los libros en sus conversaciones cotidianas’. Después, extienda a otros maestros y maestras el mensaje acerca de la promoción de los placeres de la lectura mediante un enfoque que insista en ‘hacer más fácil su vida’ como maestro o maestra de lectura, utilizando libros de buena calidad y no libros de texto. Esta campaña prudente se parecería, como señalaba una maestra, a una ‘bola de nieve’ que fuera adquiriendo cada vez más velocidad, en vez de a una repentina tormenta de hielo. De otros maestros o profesores y de sus clases, esta campaña se extendería delicadamente hasta involucrar a padres y tutores”.

Más adelante afirma que para estimular el placer de leer es muy importante que los maestros conozcan la literatura infantil y hace referencia a los estudios de Aidan Chambers sobre el tema:

“Que los maestros y maestras tengan unos conocimientos y una comprensión bien fundados del conjunto de la literatura infantil. Hace cerca de 40 años, el autor y pionero del estudio y la enseñanza de la literatura infantil Aidan CHAMBERS avanzó la idea de que:
La eficacia de cualquier maestro o maestra en el fomento del hábito de leer varía en proporción a la profundidad de los conocimientos que tenga el maestro o la maestra de los libros y de la literatura infantiles en general... El maestro o la maestra que lee ávidamente, el maestro o la maestra que conoce y lee libros infantiles, promueve invariablemente un interés similar en un elevado porcentaje de sus alumnos y alumnas. (CHAMBERS, 1969, pág. 117.)

Lectura y cultura escrita, libro de María Clemente

Sin embargo, CHAMBERS también tenía en aquel momento la sensación de
que:
... la profesión docente es una profesión de lectores reacios... Es raro que se los vea leyendo una novela, recreándose en ella con placer, deteniéndose en ella con interés, hablando de ella con entusiasmo o enfado; peor aún, nunca los vemos con uno en la mano. Cuando los vemos es con un libro de texto y llenos de tiza. Se les oye fragmentar los libros de lectura obligatoria.
(CHAMBERS, 1969, pág. 117.)

Por esta razón, CHAMBERS defendía encarecidamente que en la formación inicial de los maestros (y de los bibliotecarios) se incluyeran asignaturas de literatura infantil. Más tarde, calculaba que el número óptimo de libros que tenían que conocer los maestros de primaria al principio de sus carreras profesionales para desenvolverse satisfactoriamente en clase ‘se sitúa en torno a los quinientos’
(CHAMBERS, 1993, pág. 16)”.

Si te interesa, puedes leer un capítulo completo de Promover el placer de leer en Educación Primaria en este enlace.

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Corto de animación sobre libros

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