Ediciones Morata

Su cesta de la compra esta vacía

Bill Ayers hace un llamamiento a la insubordinación creativa del profesorado

Fecha de creación

24 de Octubre de 2014

Ayer Bill Ayers acompañado de Félix Angulo presentaba su libro “Enseñar, un viaje en cómic” publicado por Ediciones Morata. Éste libro surge a partir de un ensayo titulado “To teach” que ya iba por la tercera edición en inglés. Antes de publicar la siguiente, el autor le propuso a la editora hacer una novela gráfica con idea de hacer algo diferente y para su sorpresa, ésta accedió.

Durante ocho meses, Bill trabajó junto con el ilustrador Ryan Alexander-Tanner para transformar el ensayo en un lenguaje visual, que utiliza la metáfora visual y la estructura narrativa para hacernos llegar el mensaje.

Félix Angulo decía en su introducción que esta novela grafica es un verdadero tratado de pedagogía, que nos lleva a pensar en aspectos básicos de la educación. Y que le había hecho recordar muchas de las dudas y reflexiones que le surgen a partir de su práctica como profesor universitario.

Durante la ponencia Bill Ayers habló de la importancia que tiene poder mirar a los alumnos como personas tridimensionales, intentar ir más allá de las etiquetas. Insistía en que la sabiduría está en todas partes y cualquier aprendizaje se basa en la interacción entre el profesor y sus alumnos.

Ilustraba esta idea con el ejemplo de la primera vez que una madre pone a mamar a su bebé recién nacido. En ese momento ¿quién enseña a quién? Porque por muy  preparada que esté la madre es a través de la interacción con su hijo que  sólo tiene minutos de vida, que ambos aprenderán, la posición en la que está cómodo, cómo prefiere que le sostenga. Y si un niño de minutos de edad, puede enseñar algo, qué no podrá enseñar cuando tenga cinco, quince o veinte años.

Insistió en los peligros de las etiquetas y en los riesgos de intentar definir y clasificar a todos los niños. Para él una de sus máximas en la educación es que cada persona tiene un valor único en incalculable, el reto es poder mirar más allá de las etiquetas, de las primeras impresiones.

En relación con la evaluación, defiende que ésta debe ser una herramienta que ayude al profesor a enseñar mejor y no una forma de dividir a los alumnos entre ganadores y perdedores.

Las escuelas son espejos y ventanas de las sociedades a las que pertenecen y en una sociedad que democrática es esperable que todos los niños tengan acceso a una educación de calidad, con aulas preparadas y profesores bien formados, sin que su origen o su clase social lo condicione.

Desde su punto de vista es muy importante que el colectivo de los profesores una su voz para que la administración escuche sus verdaderas necesidades y problemas y las decisiones importantes se tomen contando con ellos.

Aún así admite que cuando formas parte de un sistema, estás condicionado por él. Recordaba entonces lo que le dice su hijo que es profesor de instituto en una zona deprimida de Oakland sobre su papel. Según él en un 75% se considera un agente del estado,  mientras que otro 25% es libre, lo que intenta es aprovechar al completo ese 25%.

Por último hizo un llamamiento a la insubordinación creativa que ilustró con esta anécdota, en su primer trabajo como profesor, la escuela tenía un servicio de megafonía que continuamente interrumpía sus clases para lanzar mensajes administrativos. Bill decidió aprovechar un recreo para desconectar los cables, después envió un informe diciendo que la megafonía de la clase no funcionaba correctamente, teniendo en cuenta que se trataba de una escuela pública de Nueva York, tardarían unos cinco años en repararlo. 

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