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Rosa Vázquez Recio presenta "La dirección de Centros: Gestión, ética y política"

Fecha de creación

16 de Septiembre de 2013

En esta entrevista Rosa Vázquez nos presenta su útlimo libro: La dirección de Centros: Gestión, ética y política que forma parte de la colección Razones y propuestas educativas, dirigida por José Gimeno Sacristán.

¿De dónde viene tu interés y especialización en la función directiva?

El tema de la dirección de centros llegó con el proyecto de investigación "Comprendiendo la gestión de la autonomía de los centros escolares", financiado por el Centro de Investigación y Documentación Educativa, y dirigido por Félix Angulo, en diciembre de 1996. De entre las diversas cuestiones de estudios, elegí la dirección. Este interés estaba reforzado, por una lado, por los planteamientos de la Ley Orgánica de la Participación, la Evaluación y el Gobierno de los centros docentes, aprobada en 1995, y por otro, por el movimiento que comenzaba a consolidarse acerca de la calidad de los centros educativos y el papel de la dirección en este logro. Estos motivos hicieron que la dirección se convirtiera en el tema de mi tesis doctoral. Desde entonces, viene siendo una de mis líneas de investigación y estudio.

Una de las aportaciones es la importancia que das a la confianza, un tema habitualmente ausente cuando se habla de los equipos directivos. ¿Por qué crees que no se entra en este tema? ¿Existe demasiada confianza interesada y privada?

Llegué a la confianza, como a otras cuestiones silenciadas, cuando realmente me adentré en el estudio de la producción existente sobre la dirección. Rezumaba con facilidad la tendencia a fundamentar la dirección de centros desde una dimensión técnica, en detrimento de otros aspectos que son clave para comprender la dinámica de los centros escolares, tanto desde un plano macro como micro; me refiero a los aspectos políticos, sociales, culturales y éticos que, dicho sea de paso, parecen olvidados. Cuando se cambia la mirada hacia estos aspectos, se pone de manifiesto que la confianza (como la desconfianza) es un elemento constitutivo de toda acción humana, y por tanto, también de la acción directiva.

Centrarnos en este aspecto de las relaciones sociales supone un alejamiento de esa dimensión más técnica que, al parecer, es la que da más seguridad. Ya Weber lo decía en sus análisis sobre la burocracia, cuanto más despojada esté una organización de los componentes volitivos, emocionales, etc., más eficiente será. Por tanto, no toquemos estos asuntos. Sin embargo, y es lo que he intentado mostrar en el libro, es inevitable acercarnos a la confianza –como a otros elementos- si queremos, insisto, comprender la dirección en el marco micropolítico y ecológico de la escuela. La cuantificación de la confianza es difícil porque depende del colectivo de cada centro, no obstante, sí existe una confianza interesada y privada porque no hablamos de un colectivo compacto ni homogéneo. Los intereses individuales existen, y cada vez más, y esto lleva inevitablemente a buscar alianzas sustentadas en intereses particulares.

Colección Razones y propuestas educativas

¿Qué otros contenidos del libro destacarías?

Si tengo que priorizar entre el conjunto de temáticas que se abordan, destacaría especialmente aquellas que son menos tratadas, o de las que son consideradas con mucha profusión pero desde una perspectiva cuestionable. Así, entiendo que es importante analizar la dirección como acción porque visualiza, según mi parecer, mejor su complejidad que se encarna y desarrolla en la trama micropolítica de la organización escolar. Desde esta consideración, la acción directiva ha de definirse por el pensar, el hacer y el sentir, desdibujando la primacía de la dimensión técnica.

Asimismo, la ética es clave en ese proceso de conceptualizar, comprender y desarrollar estrategias para la dirección escolar. De nuevo, la ética es un asunto que nos sitúa en el terreno de la toma de decisiones: quién las toma, para qué, cómo, bajo qué condiciones y determinantes, etc. Es necesario abrir un espacio para analizar la dirección como acción ética. Dos temas más que mencionaría, y que se trata de esos sobre los que hay una literatura prolija o están en auge, serían el liderazgo y las competencias directivas. Sobre el primero, hay que intentar salir del discurso engañoso del liderazgo distribuido porque lo que se puede dar es un reparto –distribución por parte de alguien. Para que se dé cierto cambio son necesarios el trabajo compartido, la colaboración y el compromiso colectivo, y por tanto, la asunción de responsabilidades sería de otra forma. Hay que cambiar lo que tenemos para poder llegar a un liderazgo democrático; un camino que no es fácil porque nos movemos en un marco de relaciones micropolíticas. Y por último, las competencias para la dirección no son la solución a la problemática que pueda presentar esta. Una dirección éticamente comprometida y competente conlleva algo más que desarrollar competencias específicas para el cargo.

En el último capítulo realizas varias consideraciones para una dirección posible, ¿cuál destacarías de acuerdo a la situación actual de los centros educativos?

Dada la situación actual de los centros, un paso principal es que las voces de quienes tienen la misión, como diría Freire, de educar, sean escuchadas y sentidas. Es preciso conocer lo que ocurre dentro de las escuelas para estar en disposición de dar el paso siguiente que es pensar y reflexionar sobre qué podemos hacer para dar respuesta a las dificultades. Las respuestas no pueden venir desde fuera y con parámetros estandarizados; hay que mirar los contextos. En este sentido, la primera y la tercera consideración son clave, como lo es la cuarta. La dirección, pese a la diferenciación de funciones que son necesarias para evitar el caos organizativo y de gestión, debe sentirse como un asunto de interés y compromiso colectivo.

¿A quién se lo recomendarías?

El libro no está pensado solo para los profesionales de la educación que se encuentren desempeñando el cargo, sino para todas aquellas personas que, de un modo u otro, mantienen vínculos con los centros escolares, y que les inquiete y preocupe la situación actual de la educación y la escuela pública. También para el alumnado que actualmente esté realizando los estudios de Grado de Magisterio. Es necesario empezar desde la formación inicial. Como dice el refrán, el arbolito desde chiquitito.

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Leer un fragmento de La dirección de centros: Gestión, ética y política de Rosa Vázquez

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