Ediciones Morata

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La educación de las mujeres tenía como finalidad el buen cumplimiento como madres y esposas

Fecha de creación

06 de Marzo de 2012

Carmen Rodríguez en su libro Género y cultura escolar explica cómo históricamente se ha mantenido a la mujer al margen de la educación, o bien cuando se le ha dado acceso ha sido con el objetivo de prepararla para las funciones que le "correspondían"

El Estado Moderno a la vez que define la ciudadanía para el individuo varón construye un nuevo modelo de mujer que sirva al ciudadano y que cambia las prácticas anteriores de crianza mercenaria, de nodrizas y hospicios (BADINTER en VALCÁRCEL, 2000). El Estado Moderno consagra el orden natural para las mujeres por lo que les niega la educación, a la vez que institucionaliza la enseñanza y convierte el currículum educativo en llave de acceso a los ejercicios profesionales. Las mujeres no son ciudadanas, no tienen capacidad política y no son educables por no ser racionales.
Por ello el voto y la entrada en el sistema educativo se convertirán más adelante en los primeros objetivos del sufragismo. El feminismo ilustrado combatió el modelo de domesticidad burguesa que los códigos napoleónicos recogerán posteriormente. Las mujeres irán consiguiendo el acceso al sistema educativo siempre con restricciones, ya que ese acceso deberá justificarse dentro del modelo vigente de feminidad, para ser buena madre y esposa. De hecho las mujeres acceden a ser maestras para educar a las niñas y se les permite leer una literatura creada específicamente para aleccionarlas moralmente (BALLARÍN 2005). Pero también será la propia carrera de maestra la que les proporcione posibilidades de educación y de reivindicación de una educación completa para las mujeres.
Así ocurre durante el siglo XIX en España: “El modelo liberal burgués las alejaría de lo político, del espacio público y del mundo laboral convirtiéndolas, como madres y esposas que gobiernan el hogar, en el soporte sobre el que construir la nueva ciudadanía de los varones. El modelo católico, que frente a la creciente secularización buscaba la recatolización a través de las mujeres, no tendría más que exculparlas del pecado original y convertir en compañeras a quienes venían siendo esclavas,
para seguir manteniéndolas en su papel”. (BALLARÍN, 2007, pág. 149.)
En España, la ley Moyano (1857) incorpora y regula los principios que debe inspirar el Sistema Educativo, estableciendo la enseñanza elemental como obligatoria y gratuita para toda la población de 6 a 9 años, con un currículum diferenciado. La educación de los hombre es instrucción de la razón, incluye en su currículum: agricultura, industria, comercio, geometría, dibujo, física e historia. La educación de las mujeres es educación del corazón, formación del alma y de buenos modales, incluye en su currículum: dibujo, bordado, oración, higiene, conocimientos domésticos.
Que la escuela se abriera a las niñas no llegó a significar una revisión de los contenidos porque nunca se puso en duda que su educación tuviera otra finalidad que la del mejor cumplimiento de su función como madre y esposa. Esta enseñanza se imparte en centros segregados, y solo por
problemas económicos existen algunas escuelas mixtas en los centros rurales (BALLARÍN, 2001).

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