Ediciones Morata

Su cesta de la compra esta vacía

Juan Delval presenta "El descubrimiento del mundo económico en niños y adolescentes "

Fecha de creación

17 de Julio de 2013

En la entrevista Juan Delval desvela algunas de las claves de su último libro en el que trata cómo entienden la economía los niños y los adolescentes.

En este libro se estudian los comienzos de la comprensión de la economía por los niños ¿Qué interés puede tener estudiar las ideas económicas de los niños?
Mucha gente piensa que la economía constituye un conocimiento muy técnico que sólo dominan los especialistas, y que por lo tanto los niños pequeños carecen de ideas económicas. Sin embargo, los niños y niñas muy pequeños tienen ya un interés por los problemas económicos, porque acompañan a los adultos a comprar en las tiendas, donde empiezan a asistir a una actividad que les fascina: ver cómo se obtienen cosas muy apetecibles, como dulces o juguetes, cambiándolas por unos redondeles metálicos, o unos pedazos de papel, que son mucho menos deseables. Estudiar las ideas de los niños sobre este tema y cómo van cambiando conforme se van haciendo mayores tiene un enorme interés psicológico y pedagógico.

¿Cuándo empieza entonces el interés por los problemas económicos? ¿Qué son las primeras cosas que tienen que aprender los niños?
Probablemente la primera actividad económica con la que las niñas y niños entran en contacto es la compra-venta en la tienda, donde descubren el intercambio de mercancías por dinero. Tienen que descubrir el valor de las diferentes monedas y billetes, las equivalencias entre ellos, por ejemplo que un billete de €5 equivale a 5 monedas de un euro, y aprender los precios de diferentes objetos. Y un fenómeno que les fascina es la vuelta, el cambio, que cuando das unas piezas de dinero, no sólo recibes el objeto que has pedido sino que te devuelven algunas monedas o billetes. Este fenómeno resulta tan difícil de comprender para los pequeños que muchos piensan que una manera de obtener dinero es ir a comprar a la tienda.

Parece que simplemente entender el valor de monedas y billetes y sus equivalencias resulta una actividad compleja.
Efectivamente, en algún momento los niños tienden a pensar que cada moneda sirve para comprar un tipo de objeto, y tienen que ir comprendiendo que se puede pagar una misma mercancía con diferentes monedas o billetes. Nosotros hemos estudiado cómo los niños entre 4 y 8 años van diferenciando las diferentes monedas y billetes, cómo establecen las equivalencias y cómo van conociendo los precios de algunas mercancías. Eso supone poder realizar algunas operaciones aritméticas, pero es frecuente que los pequeños piensen que es mejor tener 4 monedas de un euro que un billete de €5.

Juan_Delval

En el libro dedicas un capítulo a la comprensión de la idea de ganancia, donde presentas explicaciones infantiles que parecen muy curiosas para un adulto.
Me parece que constituye uno de los aspectos más llamativos de la comprensión del mundo económico, porque la idea de ganancia constituye un pilar fundamental de la actividad económica, y una de las bases del funcionamiento de nuestra sociedad. En la actividad de compra-venta la ganancia es la diferencia entre precio de compra y el precio de venta, y lo que obtiene el que se dedica a vender es esa diferencia. Sin embargo, niños y niñas hasta los 10 años aproximadamente piensan que todo el dinero que recibe el vendedor es ganancia. Si el tendero vende un bolígrafo por 1 euro nos dicen que gana 1 euro. Sin embargo son conscientes de que lo ha comprado en una fábrica y ha pagado 60 céntimos por él. Pero, aunque entiendan los precios de compra y de venta, no son capaces de relacionarlos o de tenerlos presentes simultáneamente. Resulta llamativo que un niño nos diga, como hacen muchos, que el vendedor compra una pelota por 2 euros, la vende por 2 euros, y gana 2 euros. A los adultos, y a los niños mayores, nos parece absurdo, pero no lo es para los sujetos hasta más o menos esa edad de 10 años (en que los niños ya llevan tiempo comprando y relacionándose con actividades económicas). No consiguen entender esa idea de ganancia, y las explicaciones que dan, y que analizamos en este libro, son enormemente curiosas. Naturalmente las edades varían entre unos niños y otros y en diferentes medios. Pero se trata de un obstáculo de tipo cognitivo debido a la dificultad para considerar el proceso simultáneamente desde el punto de vista del comprador y el punto de vista del vendedor. Lo curioso es que aparece de la misma forma en todos los niños.

Habéis estudiado este asunto con sujetos de diferentes características, de diferentes países e incluso en niños vendedores.
Sí, hemos entrevistado niños que venden en la calle en la ciudad de México, y también en Brasil. Lo más curioso es observar que esos niños también tienen dificultades para entender la idea de ganancia, lo cual muestra que se trata de un problema cognitivo y que la experiencia desempeña un papel limitado. Esos niños saben que tienen que vender (por ejemplo, refrescos) a un precio mayor del que han pagado. Para ellos resulta vital, porque es de lo que viven, pero continúan dando explicaciones que son incorrectas, y muchos piensan que los vendedores de la tienda en la que han comprado los refrescos los venden al mismo precio que han pagado por ellos. Este es uno de los asuntos que examinamos en el libro.
Pero estudias también otros problemas económicos.

Por ejemplo, cómo se llegan a conocer los precios de los diferentes objetos. Esto constituye también un problema muy interesante, porque todos tenemos una intuición de los precios. Sabemos que un lápiz puede costar 50 céntimos, y un coche 10.000 euros, pero ¿por qué no sucede al revés? Los niños empiezan a explicar los precios por las características del objeto, su tamaño, su duración, su utilidad. Más tarde hablan de los costes de fabricación, y resulta muy tardío entender el funcionamiento del mercado, y que los objetos valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ellos. Pero resulta mucho más simple entender el precio como una propiedad del objeto, que como una relación. Muchos niños defienden la idea de un precio justo, como hacían los economistas medievales y del renacimiento, que también consideraban los precios como una propiedad inherente al objeto, y no como el resultado del funcionamiento del mercado.

Además los niños tienen dificultades para entender el pago por servicios y quién finalmente recibe lo que pagamos. Los pequeños, se extrañan de que haya que pagar en el autobús, porque no te dan nada a cambio y, por ejemplo, piensan que cuando pagamos en el cine el dinero se lo queda la taquillera, o lo reparte con el dueño del cine, pero les resulta difícil entender que ese dinero pueda llegar a los que han producido la película.

Tampoco entienden el funcionamiento de los bancos. Los más pequeños ven cómo saca dinero de los cajeros con una tarjeta, y piensan que esta es una manera de conseguir dinero. Sólo más tarde comprenden que para retirar dinero es necesario haberlo depositado anteriormente en el banco. Después entienden que los bancos sirven para guardar el dinero, pero tardan mucho tiempo en entender que los bancos prestan dinero y que haya que pagar intereses, es decir que haya que devolver más dinero del que nos prestaron.
Hemos estudiado igualmente otros aspectos del funcionamiento económico, como la fabricación del dinero y su puesta en circulación, donde también aparecen ideas extremadamente curiosas. Los más pequeños consideran las monedas y billetes como mercancías igual que las demás, y suponen que una moneda de 2 euros cuesta 2 euros fabricarla. Además cualquiera podría poner una fábrica de dinero, y el único requisito para que el dinero valga es que esté bien hecho, que sea exactamente igual que los billetes que circulan. Tienen que recorrer un largo camino hasta entender que el valor facial de un billete no tiene nada que ver con lo que cuesta fabricarlo, que la fabricación del dinero está controlada por el poder, y que el dinero que cualquiera puede fabricar es un dinero falso. Aprovechamos el momento de la introducción del euro como nueva moneda para estudiar cómo lo entendían los niños, y aquí igualmente encontramos respuestas extremadamente curiosas.

¿Cuál es entonces el interés de estudiar las ideas económicas de los niños?
Encontramos problemas económicos por todas partes, porque la economía se ocupa de la producción, la distribución y la adquisición de recursos escasos. Esa idea de escasez resulta enormemente importante y difícil de entender. Las actividades que realizamos conllevan siempre una elección. Si los recursos disponibles son escasos tenemos que escoger y decidir. Si el dinero de que disponemos es limitado y compramos una consola, no podemos comprar una bicicleta, y tenemos que elegir. Igualmente si tenemos un terreno para cultivar hortalizas tenemos que elegir entre cultivar tomates o cultivar calabacines. Pero incluso tenemos que elegir cómo distribuimos nuestro tiempo, porque si tenemos que estudiar no podemos dedicar nuestro tiempo a jugar con el ordenador o la consola, o a estar con los amigos. Continuamente tenemos que estar eligiendo y seleccionando entre esos recursos que son escasos. Por lo tanto la economía aparece por todas partes y constituye una forma de pensar, de entender la realidad, los efectos de la escasez y la necesidad de tomar decisiones para asignar los recursos de la manera más eficiente.

¿Qué consecuencias tiene todo esto para la educación?
Cada vez se habla más de la importancia de una alfabetización económica que debería proporcionarse en las escuelas. Pero la enseñanza de las ciencias sociales, y de la economía en particular, apenas aparece en el currículum. Se habla de historia, de geografía, pero poco de otras ciencias sociales. Algunos autores tratan de elaborar libros que pongan en contacto a los niños con el mundo económico, pero generalmente están hechos por personas con buena voluntad, que saben de economía, pero que no saben nada de niños, lo cual produce como resultados textos que resultan muy difícilmente comprensibles para los pequeños.
Para enseñar de manera eficaz hay que partir y tener en cuenta las ideas espontáneas de los niños, su comprensión de la realidad, que también está relacionada con sus intereses. Por ello parece que es muy importante estudiar estas ideas infantiles para trabajar a partir de ellas, algo que debería ser un principio educativo general. Muy frecuentemente en la escuela se asume que hay que enseñar a los niños cosas de las que no tienen la menor idea, y resulta que los niños tienen ideas sobre muchas cosas, aunque sean erróneas. La educación tiene que partir de esas ideas para tratar de llegar a una comprensión adecuada y racional de la realidad.
Aprender a pensar sobre la realidad social debería ser una tarea fundamental de la actividad escolar y en la escuela los niños tendrían que aprender a trabajar sobre problemas y reflexionar sobre ellos. Tenemos que promover una educación mucho más activa.

¿A quién recomendarías la lectura de este libro?.
He pretendido escribir una obra sencilla para mostrar cómo se va comprendiendo un aspecto central de la realidad social, el mundo económico, y lo que presento son algunos resultados del trabajo que hemos realizado durante muchos años con distintos colaboradores. Creo que el libro puede interesar a todas aquellas personas que se preocupan por el desarrollo psicológico del niño, y también a los profesores que tienen como tarea enseñarles, contribuir a su desarrollo y facilitar que construyan sus conocimientos. Puede ser leído también por padres interesados en entender el pensamiento de sus hijos.

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