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Hablamos con Ana Sacristán de su libro: Sociedad del Conocimiento Tecnología y Educación

Fecha de creación

13 de Septiembre de 2013

Sociedad del Conocimiento, Tecnología y Educación es el título del nuevo libro en el que Ana Sacristán participa como autora y compiladora junto con otros conocidos autores y autoras de la Red. Charlamos con la autora sobre la obra en esta entrevista.

  • ¿Cómo surge este proyecto?

Tiene su origen en la necesidad de disponer de un libro que sirviera como material de estudio básico de los estudiantes universitarios. Es importante utilizar buenos contenidos para la docencia que faciliten la adquisición de un conocimiento con sentido, útil para entender los cambios que vivimos como consecuencia de la entrada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en todos los ámbitos - políticos, económicos, sociales, culturales-, etc., con Internet a la cabeza. Las TIC nos han cambiado la vida, nos la siguen cambiando a una velocidad tal que muchos de nosotros necesitamos reflexiones que ayuden a entender mejor lo que sucede. Precisamente por ello, este un libro que también se pensó para un público más amplio; para las personas que quisieran conocer qué ha pasado y cómo. El título de la asignatura que estuvo en el origen del proyecto tiene el mismo nombre que el libro: “Sociedad del conocimiento, Tecnología y Educación”. Significó un considerable desafío porque era necesario tener en cuenta los tres aspectos que aparecen en el nombre.

  • ¿Puede esta obra interesar a quien quiera profundizar sus conocimientos sobre la revolución digital?

Para nuestros estudiantes universitarios será un libro de estudio. En este sentido, no es una obra de divulgación. El estudio requiere atención, tiempo y esfuerzo. En la enseñanza universitaria tenemos muy presente la necesidad de utilizar buenas fuentes de información, de desarrollar argumentativamente los temas, y ponemos un gran cuidado en escoger textos de autores cuyo pensamiento también reflejamos. Sin embargo, en el caso de las personas que se sientan atraídas por conocer el impacto de las tecnologías en nuestras sociedades contemporáneas, hay temas que sí pueden resultarles divulgativos, ya que están escritos con el objetivo de trasmitir un conocimiento accesible. Por ejemplo, podrán saber cómo eran los antiguos ordenadores, que fueron los primeros hackers quienes construyeron las bases tecnológicas del Internet que hoy conocemos (por ejemplo, el correo electrónico o el módem), el papel histórico que desempeñaron los garajes de las casas norteamericanas en las innovaciones tecnológicas, la invención del juego Tetrix, etc. Naturalmente, estudiar siempre exige a una persona un esfuerzo cognitivo mayor que el que lleva a cabo quien lee un libro con la intención de, por ejemplo, informarse mejor o saciar su curiosidad.

Sociedad del Conocimiento, Tecnología y Educación

  • En un momento dado, hace referencia a cómo nuestros antepasados debatieron si el conocimiento debería estar al alcance de todos ya que, de ser así, restaría poder a la élite que podía utilizarlo en exclusiva. Hoy en día tenemos acceso a mucha más información que antes, pero sigue habiendo barreras. 

¿Cuáles serían las principales que generan la que se ha denominado “brecha digital”?

Hasta la aparición de la imprenta, el conocimiento estaba en muy pocas manos, en efecto. La publicación de obras en papel cambió el mundo porque puso la información al alcance de muchos; esa información circuló imparable permitiendo que se abriera a lectores y eruditos que pudieron pensar por sí mismos, saber, comparar (un autor podía decir una cosa y otro lo contrario), sin pasar necesariamente por ojos que seleccionaran, que vigilaran, que tenían el poder de guardar y esconder lo que no debía conocerse por su naturaleza peligrosa. Umberto Eco lo reflejó muy bien en la novela El Nombre de la Rosa: “No todas las verdades son para todos los oídos, ni todas las mentiras pueden ser reconocidas como tales por cualquiera”. Hay personas que mueren en el Monasterio que aparece en la novela para impedir su acceso a determinados libros que deben permanecer ocultos, desconocidos.

La imprenta cambió el mundo y ahora lo hacen las Tecnologías de la Información y la Comunicación; en especial, Internet. Ambos hechos han recibido el nombre de “revoluciones” con toda propiedad. La característica esencial de Internet es precisamente la libre circulación de la información que ha dado lugar a un mundo interconectado. La información disponible en nuestros días es casi infinita y se multiplica a una velocidad endiablada, lo que no significa que esté al alcance de todos por igual. Hace unos años la brecha digital se refería, sobre todo, a las diferencias socioeconómicas que condicionaban el acceso a internet, produciendo una “brecha” entre las personas conectadas y las que no lo estaban. En nuestros días, el acceso a la Red se ha generalizado en buena medida, pero hay otras brechas digitales que ocasionan exclusión, como la que supone adquirir una buena alfabetización digital que permita moverse con soltura en un espacio de innumerables interconexiones, o quedarse como “analfabeto” electrónico, privado del acceso a la nueva cultura. Alfabetización digital es equivalente a competencia digital. Igual que aprendimos a leer y escribir, hoy necesitamos aprender a utilizar competentemente las tecnologías disponibles.

  • En el libro incluye una explicación sobre el significado de los términos “nativo” e inmigrante” digital y sostiene, citando a Genís Roca, que el manejo de las TIC no depende sólo de la edad que se tenga, sino de la adquisición de una buena alfabetización digital basada en la práctica, la práctica y la práctica.¿Cuáles son los retos de los inmigrantes digitales en esta sociedad que cada vez cambia a mayor velocidad?

Hay una generación de personas que han nacido en un mundo en el que Internet ya existía, sin conocer otro. Se diferencian en eso de los llamados “inmigrantes digitales”, en general, personas que se han introducido en el mundo Internet muchos años después de haber aprendido a leer, a escribir y a manejarse con más o menos soltura en un entorno sociocultural y económico en el que Internet no había aparecido. Pero necesitan adquirir los conocimientos necesarios para usar ordenadores, redes y acceder al mundo Internet.

Los términos “nativo” e “inmigrante” digital se han hecho famosos; se utilizan mucho, tanto en los medios especializados, como en los medios de comunicación. Desde la óptica de la edad, marcan una frontera entre los que saben moverse con toda naturalidad en entornos tecnológicos porque los han mamado desde la cuna, de aquellos que nacieron antes de Internet para quienes no es familiar el manejo de las tecnologías. Siendo esto verdad a grandes rasgos, lo que defiendo en el libro es que no existen fronteras inexpugnables entre unos y otros, que no existe una división tan tajante como los nombres de “nativo digital” o “inmigrante digital” pueden llegar a indicar. Desde luego, no una diferencia insalvable que marque la edad, de modo que si has nacido en el año 2000 entonces conoces automáticamente los ordenadores y lo que puede hacerse con ellos, por poner este ejemplo. Hay que matizar más porque la realidad no se ajusta a esquemas rígidos.

Sociedad del Conocimiento, Tecnología y Educación

Menciono a Genís Roca ya que considero muy acertada su posición, que comparto. Dice él mismo que “toda clasificación humana sobre el hecho digital basada en el año de nacimiento contiene un error de base. (…) Propongo una alternativa: tomar en consideración el tiempo (…) (horas acumuladas) que has dedicado al hecho digital (manejo de ordenadores, trabajo en Internet, fotografía y vídeo digital, telefonía móvil, etc.) Y aún un matiz adicional: cuánto de ese tiempo de ‘experiencia digital’ ha estado relacionado con la resolución de problemas o el logro de objetivos”.

  • ¿Están nuestros niños y niñas bien alfabetizados para aprovechar todos los recursos digitales disponibles?

Pues depende. Hay niños que sí y otros que no. Desde luego, a ellos les resulta más sencillo desenvolverse espontáneamente en Internet que a las personas mayores. Pero digo ‘depende’ porque, como siempre, los factores socioeconómicos son claves. Hay estudios que demuestran que los niños de familias pobres utilizan los ordenadores sobre todo para jugar y ver series y vídeos. Desde el punto de vista de una buena alfabetización digital, hacer sólo esto significa perder el tiempo casi por completo. Porque una cosa es aprender a utilizar la información, los contenidos y los recursos digitales disponibles con horas de experimentación, una cosa es saber qué se quiere conseguir en la Red y cómo hacerlo, y otra el mero entretenimiento que termina en sí mismo. Sin denostar la importancia de pasarlo bien, creo que se entiende lo que quiero decir. El papel de la educación es esencial. Debemos enseñar las formas de manejar con inteligencia los recursos digitales, igual que enseñamos a leer y a escribir. El libro tiene dos capítulos muy útiles a este respecto, escritos por Daniel Cassany, un reconocido especialista en alfabetizaciones antiguas y nuevas. Se llaman, respectivamente, “Aprender a leer en la Red: recursos para leer”, y “Aprender a escribir en la Red: recursos para escribir”. Es importante mostrar, enseñar, poner ejemplos.

Lo que resulta evidente es que existe un abismo entre los que nuestros niños y jóvenes hacen en Internet en su vida extraescolar, y lo que ocurre en la vida escolar cotidiana donde las tecnologías no están tan presentes. De nuevo encontramos un ‘deber’: proponernos colectivamente reducir esa distancia porque nos jugamos el futuro como sociedad. Tanto las autoridades educativas, como padres y profesores.


  • ¿Qué características destacaría de los nuevos alfabetismos digitales? ¿Qué aspectos de los “viejos” alfabetismos siguen siendo relevantes hoy día?

En cuanto a los nuevos alfabetismos, destacaría, esencialmente, la explosión que han provocado en el tiempo y el espacio, tal y como eran concebidos antes de la llegada de Internet. Las comunicaciones interpersonales a escala global se han transformado por efecto de ese cambio radical, porque se producen en tiempo real. Añadiría el giro espectacular en la transmisión de información que permiten los formatos multimedia.

En relación con los alfabetismos ‘antiguos’, sólo puedo decir que benditos sean. La capacidad que tiene una persona bien alfabetizada (“letrada”, que es lo opuesto a ser analfabeto) para interpretar el mundo comprendiendo los textos de su entorno cultural y los de otras mentalidades a través de la lectura y la expresión escrita, está en la base del conocimiento humano. Disponer de competencia en el uso de alfabetismos antiguos y nuevos es magnífico, en absoluto antitético.

  • Teniendo en cuenta la velocidad del avance de las tecnologías, ¿los recursos digitales contribuyen a la extensión de la cultura, o hacen que las brechas digitales sean cada vez mayores?

Las dos cosas ocurren al mismo tiempo, aunque en proporciones variables según países, economías y personas. No hay duda de que la cultura se enriquece, pero también que se abren nuevas brechas digitales si no se adquiriere una buena alfabetización digital que permita usar las tecnologías en relación con la comunicación, la generación de información relevante y la producción de conocimiento.

  • La obra muestra a diferentes niveles la revolución que las Tecnologías de la Información y la Comunicación han supuesto en las sociedades contemporáneas. ¿Qué criterio siguió para elegir los textos y temáticas que permiten entender lo que ha sucedido?

Hay textos que componen este libro escritos ad hoc y otros seleccionados por su interés de entre la enorme producción teórica sobre esta materia. El objetivo ha sido ofrecer al lector una visión de conjunto de la revolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), sobre todo en el marco de Internet. Revolución no tanto en el sentido histórico habitual de sustitución de unos poderes socioeconómicos o políticos por otros (aunque algo hay, y podrá haber, también de esto), como en el literal de 'revolver' todo lo establecido, centrada en la producción, reproducción y enseñanza de la cultura y en cómo se ven afectadas las relaciones sociales. Se ha intentado ofrecer una visión general de los cambios técnicos y culturales que, quizá de modo un tanto autocomplaciente y publicitario, dan lugar a una nueva sociedad, la ‘Sociedad del Conocimiento’, acompañada de una descripción, sin pretensión de exhaustividad, de la muy variada y novedosa temática técnica y relacional que incorpora.

Interconexión por @mardelrey

  • ¿En qué obras se ha inspirado?

Es complicado tomar decisiones sobre lo que se incluye en un libro y lo que se deja fuera. Y mucho más en un campo como éste en el que las cosas se mueven tan rápido, hecho que dificulta la adquisición de perspectivas, y donde existe a la par una extensa producción científica muy pegada a la actualidad. Mi principal interés ha sido acercar al lector algunas historias y características del mundo Internet, su origen, historia, desarrollo e impacto en los hechos socioculturales y en las relaciones sociales. Lo que me ha inspirado, sobre todo, son algunos autores y obras que interpretan lo que sucede con una inteligencia, conocimiento del terreno y penetración admirables. Algunos de ellos tienen textos recogidos en el libro. En los capítulos de los que soy autora, he recogido otras referencias de libros y textos leídos que me han impactado, informado, permitido conocer con la cabeza, pero también desde la emoción.

  • El último capítulo recoge una investigación realizada en España sobre TIC e innovación escolar, cuya conclusión es que todavía las TIC no están suficientemente integradas en las escuelas. ¿Qué cambios sería necesario realizar para mejorar su integración en entornos escolares? ¿En qué medida reformas educativas como la LOMCE favorecen esa integración?

Los responsables políticos pusieron en marcha en años anteriores diversos planes y programas con el objetivo de digitalizar los centros educativos, así como acciones específicas destinadas a la formación del profesorado. En el capítulo al que hace referencia se concluye que esas accciones no dieron los resultados deseados y que la escuela actual se sigue pareciendo bastante a la anterior a Internet. Haría falta conseguir una buena alfabetización digital del profesorado que se extendiera a la mayor cantidad de personas posible, incluyendo a las de mayor edad. También, que existieran en las aulas ordenadores, o dispositivos como tabletas digitales conectados a Internet, desde luego, disponibles para las tareas de enseñanza-aprendizaje diarias. Sería dar pasos de gigante introducir dentro de la escuela con fines formativos la experiencia digital que los estudiantes tienen fuera de ella; bastantes alumnos hacen fotologs, escriben historias fanfic, producen textos multimedia en su vida diaria con un nivel alto, más allá de las aulas. Pero si cosas así les parecen ridiculeces a los profesores … pues tenemos un problema.

Necesitamos cambiar las mentalidades. Necesitamos hacer que el conocimiento escolar esté basado en una amplia variedad de informaciones y formatos digitales que permitiera enriquecerlo en la práctica docente diaria. No emplear las TIC para hacer lo mismo de siempre, sólo que digitalmente, sino “para actividades auténticas, para la resolución de problemas complejos”, utilizando las mismas palabras que emplean los autores de este capítulo. La enseñanza no puede dar la espalda al medio más potente de transmisión, intercambio y procesamiento de información que existe en nuestro tiempo.

Cuando en el informe PISA que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aparecieron por primera vez resultados sobre la capacidad de lectura digital de los alumnos de 15 años que implicaban “acceder, manejar, integrar y evaluar información, construir nuevos conocimientos a partir de textos electrónicos”, España no salió bienparada. Debemos enseñar a buscar información, a distinguir la credibilidad de las distintas fuentes, a elegir recursos, a saber integrar informaciones que proceden de diversos sitios, a no perderse en la lectura de un hipertexto a partir del tercer salto que se haga en los enlaces. Son competencias de los nuevos alfabetismos que plantean enormes desafíos. Dejarlo para más adelante no es ninguna buena idea. Y me temo que es lo que va a suceder. La LOMCE habla de las TIC utilizando el tiempo futuro. Y las tecnologías que cambian nuestro mundo, que cuentan, que se miden en pruebas internacionales, que modifican requerimientos laborales, generan valor añadido etc., son presente. Que luego no vengan con lamentaciones.

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